martes, 19 de mayo de 2009

Jim Burns cuenta:

Cuando era adolescente, definitivamente tenía una relación normal de sube y baja con mis padres. Mamá era una mujer muy agradable. Posee, incuestionablemente, más paciencia que cualquier otra persona que yo conozca. Crió a cuatro muchachos Burns, y a mi padre y aún así se mantuvo sana. En realidad, ella era bastante lista. Yo acostumbraba a meterla en problemas las veces que podía hacerlo y escapar.

Uno de mis pasatiempos favoritos cuando estaba en sétimo grado era que, cada vez que un hombre adulto estaba afuera regando su césped y nosotros estábamos pasando en nuestro automóvil, yo bajaba la ventanilla, le silbaba y me agachaba. Por supuesto, esto causaba la impresión de que había sido mi mamá quien le había silbado. ¡Cómo se volvía loca!

Entonces, un día en sétimo grado, ella me curó la silbatina para siempre. Yo estaba apasionada y locamente “enamorado” de Chris Morris. Chris era la chica más popular en sétimo grado. Ella era treinta centímetros más alta que yo y, desgraciadamente, apenas sabía que yo existía. Mi madre y yo estábamos yendo hacia la tienda. Yo hice mi conocida rutina de silbar y agacharme. Esta vez mi mamá, con toda calma, hizo un giro en U en la mitad de la calle, condujo directamente hacia la entrada de la casa de Chris Morris y comenzó a tocar la bocina.

Este fue uno de los momentos más vergonzosos de mi vida, cuando Chris y su mamá miraron por la ventana. Calmadamente mi madre me preguntó si alguna vez iba a volver a silbar y agacharme. ¡Le rogué que diese la vuelta y prometí que nunca más lo haría.

Mi papá era un personaje de verdad. Le encantaban las bromas pesadas y se emocionaba cuando yo soy el que las recibe. Aquí va una de sus mejores bromas pesadas. El primer día de clase yo no podía apartar mis ojos de Cathy Boyd. Ella estaba hermosa y su sonrisa radiante me quitó el aliento ( ¿soy un romántico o qué? ). A pesar de no conocerla, me prometí a mí mismo pedirle una cita. De hecho, recuerdo haberle dicho lo siguiente a dos de mis amigos que había conocido ese mismo día:

” ¿ ven a esa chica allí ? ” ( apunté a Cathy ).
” Sí, es bonita, ” me replicaron.
” Bueno, voy a pedirle una cita “.

Ellos la contemplaron en toda su hermosura y me miraron a mí y se rieron.

Para hacer la historia corta, Cathy y yo nos hicimos buenos amigos. No éramos novios ( fue su elección, no la mía ), pero yo creía que un día íbamos a serlo. les dije a mamá y papá que creía qe había encontrado a la chica con la cual me casaría. Mi papá me preguntó si ya había salido alguna vez con ella y le contesté: “No”. Él se rió.

De todas maneras, llegó el gran día en el cual iba a llevar a casa para presentársela a mis padres. Ahora, recuerden que no éramos novios. Según palabras de Cathy, éramos “sólo amigos” . Le pedí a mamá que hiciera una cena especial, pedí prestada la porcelana a mi tía Mariana y realmente creé una atmósfera memorable. Le pedí a mi padre que mostrase su mejor conducta, y le rogué que no empezara con sus bromas pesadas.

Cuando Cathy y yo llegamos para la cena, la mesa estaba servida. Honestamente, nuestro hogar nunca había lucido tan agradable. No sé si Cathy se dio cuenta, pero mi mamá y mi papá estaban un poco nerviosos. Ambos estuvieron casi demasiado atentos a Cathy.

Nos sentamos a cenar. Mi papá estaba a mi izquierda, Cathy a mi derecha y mamá frente a mí. Mamá me pidió que orase. Cerré mis ojos y oré. Este era un gran momento en mi vida, tener a Cathy sentada a nuestra mesa familiar. Luego de completar mi oración tomé un profundo trago de mi vaso de leche delante de mi plato.

Sin embargo, muy rápidamente después de haber puesto la leche en mi boca, mi garganta me informó que aquello no era leche normal sino leche de manteca. Yo odio la leche de manteca. Mientras habíamos estado orando, mi padre había cambiado su leche de manteca por mi leche normal. Miré por el costado del ojo y pude ver que se reía, mientras mamá y Cathy estaban ajenas a mi problema.

Con mi mente a todo vapor, pensé en levantarme de la mesa y correr al baño. Pero la única elección que tenía era ser valiente y tragarlo. Traté. La leche de manteca buscó su camino a través de mi garganta hasta mi estómago. Mi estómago lisa y llanamente no quiso aceptarla. Mi estómago y esófago tuvieron una corta disputa ¡y la siguiente cosa de la que tuve conciencia fue que escupí toda la leche encima del mantel, comida y platos de todos !

Mi papá se rió, y mi mamá se enfureció con mi papá. Cathy dijo: ” qué grosero ” y yo desee arrastrarme hasta una cueva y morir. Es decir, morir luego de estrangular a mi padre. A pesar de esta experiencia, Cathy se casó conmigo de todas maneras ¡ y nunca sirvió leche de manteca en casa !

Jim Burns
Sobreviviendo a la Adolescencia.

Todos tenemos historias que recordar y contar de nuestros padres, durante la adolescencia. Y muchas veces nos es muy difícil entenderlos. Pero, a pesar de, necesitas saber que tus padres no son perfectos, que están aprendiendo a ser padres, durante el transcurso de tu vida.

Es por este mismo motivo que nos enfocaremos a entender primero a nuestros padres, para poder llegar a lograr una buena relación con ellos.

Más que avergonzarnos de papá y mamá, agradecer a Dios por sus vidas, y por lo que hacen por nosotros. Así que nos veremos en una segunda entrega.

Bendiciones.

Andrea Carrillo de Contreras.

Comprendiendo a tus padres.

No hay manuales que enseñen cómo ser padres:

El trabajo de ser padre es uno para los cuales no hay manuales, ni universidad dónde ser enseñado para ser un padre perfecto.

Tus padres están aprendiendo diariamente cómo ser mejor, y como humanos que somos, tienen fallos y aciertos, esto también se debe a que aprendemos a ser padres por el método de ensayo y error, lástimosamente todos hemos sido ratoncitos de laboratorios, en términos graciosos.

Además de que debes considerar que tú eres diferente a cada uno de tus hermanos (as), y si no tuvieras hermanos, tampoco puedes creer que deben tratarte cómo a X amigo. Cada personalidad en los hijos es diferente, por lo cual, los padres llegamos a creer que un mismo método nos servirá para con todos nuestros hijos, hasta que nos llevamos golpes que nos dicen que cómo cada hijo es diferente, debemos buscar la manera de enseñarles según sus diferencias y capacidades, por lo que volvemos al método de ensayo y error.

Hay que escuchar a los padres contar las historias tan diferentes que tienen entre uno y otro hijo, aunque sea del mismo problema.

Tus padres sienten susto:

Recuerdo cuando quedé embarazada de Jonathan mi primer hijo, lo que más me daba susto, era pensar en su adolescencia, y aún lo tengo. Ahora estoy embarazada de nuevo, y el temor ha aumentado al doble.

Me asusta pensar en no tener las energías necesarias, ni la sabiduría para ayudarlos durante este período, y eso que mi adolescencia fue tranquila, más no así la de mis hermanos y amigos.

Los padres y las madres, se deben enfrentar a temas, tan difíciles de explicar, que muchas veces buscan un castigo o reprensión, simplemente por el hecho de no tocar estos temas, entre este se encuentra el de las relaciones sexuales. Son pocos los padres que tienen la libertad de acercarse a sus hijos y hablar libremente de este tema, empezando porque a los adolescentes no les gusta escuchar que sus padres tienen relaciones sexuales activas, y que consecuencia de esto son ellos.

Es más fácil prohibir la visita del novio (a), o de amigos (as) a la casa, que explicarte seriamente que durante este período eres más vulnerable a los besos, caricias, y abrazos, y que esto puede llevarte a una relación sexual temprana que puede desencadenar muchos consecuencias en tu vida: embarazos, SIDA, enfermedades… por esto mismo los padres son mucho más sobreprotectores en esta época.

Además, aunque te cueste creelo o no quieres aceptarlo, tus padres también fueron jóvenes, y saben a lo que te vas a enfrentar, ellos quieren que los errores que cometieron, tu no los cometas. Sería todo tan fácil si aceptarás sus consejos, pero nadie experimenta por cabeza ajena.

Tienen sus propias crisis:

Este es uno de los aspectos más importantes por considerar. En nuestro egocentrísmo, olvidamos que nuestros padres son humanos, y que tienen sus crisis y problemas. En esta época que estas viviendo, todo gira alrededor de tí, del colegio, universidad, amigos (as), novios (as), ropa de marca, automóviles, música, y tus papás?.

Te has puesto a pensar o has observado últimamente como están ellos?, los has visto más callados de lo normal, o más enojones, o muy sensibles, o gritones, pues si observas bien, y sales de tu círculo de egocentrísmo donde sólo tu importas, tus padres pasan por muchas crisis.

Una de las mayores crisis son la finanzas, pues son quienes están a la cabeza para que nada te falte. Algo que valore de mi mamá ya adulta, fue como luchó por nosotros económicamente. Mi adolescencia fue definida en gran parte por problemas financieros, y no creo recordar cómo se sentía mi mamá, nunca puse atención a su cara, estaba más preocupada en mi vida, y sólo sabía reclamar el por qué?, ¿por que no hay comida?, ¿por qué no puedo comprarlo?, ¿por qué no puedo ir?. Somos tan egoístas que en lugar de ser una ayuda o un consuelo, ponemos encima de ellos más carga de la que podríamos llevar.

Otras crisis que pueden experimentar los padres son, enfermedades como: cáncer, tumores, diabetes, hipertensión arterial, problemas del corazón… , soledad, frustración, desengaño, infidelidades, divorcio, padres o madres solteros, depresión, alcoholismo, amargura… Son incontables las cosas por las que pasan ellos, sólo que la mayoría del tiempo lo disimulan muy bien.

En una 3era parte hablaremos sobre como construir una buena relación con tus padres.

Bendiciones.

Andrea Carrillo de Contreras

A través de los dos artículos anteriores, hemos visto que tus padres no son perfectos, por lo que cometen errores tanto como tu y yo, esto no quiere decir que solucionará inmediatamente los problemas, pero quizás ayudará a comunicarte con ellos de una mejor manera. Ahora quisiera que entremos a una conclusión donde podamos mejorar principalmente la relación con tus padres.

Construyendo una Buena Relación con tus Padres.

Existen 5 quejas principales a las que se refiere Jim Burns en su libro ” Sobreviviendo a la Adolescencia “, de los adolescentes con respecto de sus padres:

1. Mis padres no me tienen confianza.
2. Mis padres no me quieren.
3. Mis padres no me escuchan.
4. Mis padres me critican.
5. Mis padres son hipócritas.

Estas quejas, en cierto grado, pueden ser todas verídicas. Ahora que has pasado de la niñez a la edad adulta, algunas de las cargas de mantener una buena relación con ellos pueden haber pasado a descansar sobre tus hombros. Aquí hay cuatro principios para ayudarte a llevarte mejor con tus padres:

Hónralos y obedécelos.

La Biblia habla claramente sobre esto en Éxodo 20:12, y es el único mandamiento con promesa, dice:

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el Señor tu Dios te da.

Si tomamos la decisión de honrar y obedecer a nuestros padres a conciencia, a la larga seremos mucho más felices. Está comprobado que las personas que son más felices y no tienen conflictos importantes con sus seres queridos, tienden a vivir más tiempo y más exitosamente.

Tú puedes preguntarte ¿ y qué pasa si mis padres están completamente equivocados? La respuesta es, en tanto no sea perjudical para Dios, sigue honrándolos. Obedéceles aunque estés en desacuerdo con ellos, porque es la forma con que vas a ganar su confianza. ¿ Significa que nunca debes estar en desacuerdo con ellos?. De ninguna manera. En las mejores familias hay disputas. Significa que tu debes elegir tus batallas sabiamente.

Muchos adolescentes desean que sus padres les den más libertad. Pues la forma correcta de ganarse la confianza de tus padres es dejar que tus actos abran el camino. Si deseas su confianza, evita andar a hurtadillas.

Lo mejor que tú puedes hacer cuando echas algo a perder, es asumir la responsabilidad de tus actos. Cuando estés en duda, sé honesto.

Agradéceles.

Aunque tu no lo entiendas ahora, puede ser que tus padres piensen que han sacrificado su vida para darte una vida mejor. Y en algunos casos, probablemente tengan razón. Por lo tanto, no olvides expresarles tu gratitud. ¿ Cuándo fue la última vez que les agradeciste por todo el esfuerzo y dedicación de ellos en tu vida?

Es muy probable que tus padres no hayan aprendido a expresar verbalmente su amor por ti, por lo que lo hacen por medio de acciones, por ejemplo, tu mamá preparándote tu comida favorita, o tu papá no se pierda ninguna actividad deportiva tuya, por lo que no sepas lo que es que te abracen y te digan que te aman, esto no quiere decir, que tu no lo hagas. Aunque te sea difícil, no pierdas el tiempo en expresarles verbalmente y expresivamente tu amor y gratitud hacia ellos. No importa la edad que tengas, dale un abrazo y un beso, y si puedes o te atreves, dile te amo y gracias por todo lo que hacen por ti. No esperes una reacción inmediata, sino están acostumbrados a expresar sus emociones, pero poco a poco verás los cambios.

Trata de ponerte en el lugar de tus padres.

Para que logres una familia feliz y una mejor imagen de ti mismo, debes tratar de comprender las luchas por las que tus padres están pasando. Tus padres luchan con muchos de los mismos temas que tú. Tu vida familiar mejorará cuando comprendas de dónde vienen ellos. A veces están agotados de sus trabajos y presiones. Ellos dicen las mismas cosas erróneas y actúan equivocadamente igual que a veces hacemos tú y yo. Puede ser que tus padres no te han expresado todo el amor que tú necesitas, pero probablemente ellos no recibieron tampoco de sus padres todo el amor que necesitan.

Cuando somos niños, creemos que nuestros padres son perfectos, creíamos que ellos no podían equivocarse. Cuando crecemos, comenzamos a notar algunas de sus debilidades, provocándonos reacciones de enojo y pena. Los héroes que habíamos puesto en un pedestal, se habían caído de él. La experiencia de quitarlos de la perfección ayuda a asumir tu responsabilidad de tu propia felicidad y no culpar a tus padres. Después de todo son tan humanos como tú.

La comunicación es la clave.

Nunca puedes dejar de trabajar en el proceso de la comunicación, si dejas de trabajar en ello, tu relación se deteriorará rápidamente. Tus padres se encuentran asustados por el hecho de tener que hablar temas difíciles contigo. Además de que la buena comunicación se complica por el hecho de que tú y tus padres son de diferentes generaciones.

No podemos hacer mucho por el pasado, pero definitivamente podemos hacer una diferencia en el futuro.

1. Inicia la Conversación: Comparte con ellos tus sentimientos, penas, gozos y sueños. Si no responden de la forma que tu desearías, más adelante diles tus sentimientos.

2. Pasa tiempo con tus padres: Mucho después de que tus amigos del colegio hayan pasado, aún tendrás a tus padres. Haz algo junto con tu mamá o tu papá en su mundo.

3. Haz una cita con tu papá o con tu mamá: Una de las mejores inversiones en tu comunicación con tus padres es pasar un tiempo juntos con cada uno.

4. Dios te dio a tus padres: Puede ser que para algunas personas este sea un concepto difícil de comprender. Ellos saben que sus padres no son perfectos. Ninguno, incluyendo a Dios, ha prometido jamás padres perfectos. Fuiste puesto en tu familia por una razón. Tus padres son un regalo especial de Dios para ti. Puede que no sean perfectos, pero tú tampoco eres un hijo (a) perfecto.

No pelees con esto; acepta el hecho de que serán tus padres siempre y para siempre. Ya que ellos serán los únicos padres que tendrá por toda la eternidad, haz todo lo posible para mantener la relación creciente y positiva. Con tiempo y energía, un montón de trabajo y la ayuda de Dios, creo que tú estarás de acuerdo en que la relación con tus padres bien vale la pena.

Jim Burns.

El libro de Jim Burns, Sobreviviendo a la Adolescencia, es un manual de autoayuda para el adolescente, trata temas de gran interés para su etapa de crecimiento como:

1. Aprendiendo a quererte a ti mismo.
2. Tomando buenas decisiones.
3. La autoestima y la presión de los compañeros.
4. Manejando tus emociones: ¿Soy normal?
5. Los amigos y la autoestima
6. El sexo.
7. Las citas.
8. Basura que entra / basura que sale: La influencia del rock, las películas y la televisión en la autoestima.
9. Tomando decisiones sabias respecto a las drogas y el alcohol.
10. El abuso sexual.
11. Otros…

Es un libro fácil de leer y ameno, pues Jim cuenta muchas historias que ayudan a asimilar más la información presentada. Así que joven habla con tus padres para pedir este libro de autoayuda, o Padres regalen este valioso libro a sus hijos, y leánlo ustedes mismo que les ayudará a comprender su mundo.
Bendiciones.

Andrea Carrillo de Contreras

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